El recorte en Dependencia amenaza al cuidador no profesional

La Vanguardia 3/05/2013  JOSEP PLAYÀ MASET

En Cataluña hay 111.154 personas que perciben ayudas para atender a enfermos

Los nuevos recortes a la ley de la Dependencia incluidos en el Plan de Reformas aprobado por el Gobierno han hecho saltar las alarmas en el Tercer Sector. Y aunque reina la incertidumbre sobre el alcance de las medidas anunciadas, uno de los temores es que se va a reducir el número de cuidadores no profesionales, una de las medidas más valoradas de la aplicación de la ley.

Las entidades entienden que cuando el Gobierno habla de “adecuar las prestaciones a las necesidades reales de los dependientes y priorizar los servicios profesionales sobre las prestaciones económicas” está diciendo que puede haber revisión de los programas individuales de atención.

Hace unos meses, el Gobierno ya anunció que se reducía un 15% la prestación para el cuidado familiar y la eliminación del pago de cuotas de la Seguridad Social para estos cuidadores no profesionales. Continua llegint

El cuidador “quemado”

Este artículo versa sobre cuidadores profesionales, pero muchos puntos se pueden aplicar al cuidador “no profesional”

Los cuidadores son piezas de un engranaje de protocolos estandarizados en un entorno ‘máquina’

Al trabajo profesional de cuidar se le atribuye una connotación de desgaste laboral y personal, relacionado con la tarea en sí. Entre los profesionales sanitarios se ha descrito como el síndrome de “burnout”, que conlleva agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal.

Una interpretación de esta tarea, desde una perspectiva romántica del yo, sitúa al cuidador/sanitario en una maraña de sentimientos, pasiones, impulsos y fuerzas que le llevan a darlo todo por el otro en su trabajo. El cuidador romántico se entrega a su tarea sin medida, “como un héroe” por y para el paciente; mezclado con él, dispuesto a sacrificios y movido por valores morales profundos, místicos, de descripción confusa que exudan energía y dotan de un sentido a la acción de cuidar. Aparece así el cuidador quemado, diluido en el oleaje de confusión que se ha creado. Desde el pragmatismo de la visión moderna del yo, la tarea profesional de cuidar se sustenta en la racionalidad y aplicación práctica de avances científicos, implementados en cadena. Continua llegint

Las residencias de mayores públicas están mejor valoradas que las privadas

Un estudio de la OCU resalta la satisfacción de los usuarios de los centros de mayores Los usuarios de residencias de mayores se sienten bastante satisfechos en general, aunque las residencias de mayores públicas están mejor valoradas que las privadas, tal y como refleja una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre familiares de personas mayores que han estado en una residencia durante los últimos cinco años. Así, los centros públicos reciben una calificación de 7,6 sobre 10; mientras que los concertados y privados tienen una nota de 7. Para hacer este estudio, que no tiene en cuenta el grado de dependencia del residente, la OCU ha recabado la opinión de 600 personas, de entre 50 y 65 años, sobre diversos aspectos de esta clase de centros como el buen estado de las habitaciones, la seguridad de las zonas comunes y la inexistencia de barreras arquitectónicas, que han sido los más valorados. En el otro extremo se sitúan detalles como el número de cuidadores, la posibilidad de menús alternativos o más actividades físicas y las escasas opciones para decidir cuándo acostarse y cuándo levantarse. El estudio recalca, asimismo, la dificultad para acceder a una plaza en una residencia pública, con esperas de hasta dos años en un 16% de los casos, según detalla la OCU. Además del precio, que en el caso de una persona con dependencia moderada es de 1.700 euros al mes en una residencia privada; y de 1.500 en una concertada y pública. Aunque en estos últimos centros existe la posibilidad de que si la persona no puede sufragar esa cantidad, se le cobre entre el 65% y el 80% de sus ingresos, recuerda la OCU.

El País, 28 de febrero de 2013