¡Ya ha pasado un año!

Ayer celebramos una misa en favor del alma de mi hermana. ¡Cómo pasa el tiempo!
La recuerdo tan necesitada de alguien que la quiera, de alguna mano que la condujese. Lo único que yo deseaba era volcarme en su favor, ignorarme a mi mismo, y vivir sólo para ella, para que sintiese el calor del amor.
Te sientes a gusto cuando te entregas a los que quieres. Sólo falta experimentarlo. ¡Haced la prueba !

Los paradigmas del cuidador

Desde el principio el cuidador debe tener en cuenta lo mejor para la persona que debe recibir los cuidados.  Debe ser su cerebro, su mano, su corazón,  su bastón, prácticamente su “ángel de la guarda”. Debe saber concretar el amor hacia él o ella,  materializado en un total desprendimiento . Llega un momento en que   no hay más lenguaje que el lenguaje de los afectos. Lo demás no existe para quien amamos ni,  de ningun modo,  nosotros debemos esperar nada a cambio.